Historia de la traducción en España

Una cosa está clara, si existe comunicación, existe también la necesidad de traducir. Y es que la traducción es una actividad tan importante como antigua, una labor casi inherente del ser humano. La necesidad actual de un buen traductor profesional es evidente… ¿Pero cuáles son los inicios de la traducción? ¿Qué historias rodean los orígenes de esta profesión tan antigua?

Hoy, nos centramos en la historia de la traducción en España, hogar del castellano, una lengua llena de riqueza y muy utilizada… y traducida claro 😉

La Edad Media

Durante la Edad Media, convivían en España dos culturas distintas: la latino-cristiana y la arábigo-musulmana. Obvia era, pues, la necesidad de traducción. Las relaciones entre ambos grupos no siempre fueron pacíficas. De hecho, la traducción de este periodo histórico estuvo más marcada por la guerra que por la paz. Cada grupo de combate o ejército tenía sus propios traductores. A partir del siglo X, se produjeron verdaderos trabajos de traducción con una funcionalidad bélica. Fue el arzobispo D. Raimundo quien pretendió “combatir el Islam traduciendo sus ideas” [1], contribuyendo así a la generalización de la labor de traducción.

Aunque no todo eran peleas. En esta época también se realizaron numerosas traducciones culturales del pasado griego y latino. Éstas tenían el objetivo de formar y “recrear la historia espiritual de Europa, cuya cultura, nacida en gran parte de la traducción, representa uno de los contenidos que superan las lenguas individuales y su particularidad” [2]. De este modo, surgieron numerosas escuelas de traducción, tales como la Escuela de Traductores de Toledo, de la cual Alfonso X  el Sabio fue el principal promotor.

 

Alfonso X dictando. Detalle de una miniatura de “Las cantigas de Santa María”. Siglo XIII. Biblioteca de El Escorial.

 

El Renacimiento

Varios aspectos influenciaron la tarea del traductor en este periodo histórico. Por un lado, tenemos el crecimiento del público lector,  que lógicamente aumentó la demanda de traducciones. Por otro, nos encontramos con el descubrimiento de América en 1492, que propició la aparición de nuevos objetos y, por lo tanto, nuevas palabras que crear y pasar de una lengua a otra.

Aunque puede que el aspecto más importante fuera la dignificación de las lenguas vulgares (1525-1550). Varios autores, de entre los que destaca Juan Valdés, exigieron la traducción de textos en lenguas vulgares, dada la gran cantidad de usuarios de las mismas.

El siglo XVIII

En esta era se multiplicó la actividad traductora en España, debido al aumento de las relaciones con países extranjeros y a la aparición de numerosos recursos lingüísticos de ayuda y aprendizaje (glosarios, diccionarios, etc.). Como resultado de esta proliferación, se produjo en la península un polémico debate entre los que consideraban la traducción un enriquecimiento cultural y aquellos que definían la práctica como un ataque directo a la identidad de España. La traducción se generalizó como una actividad comercial y continuó creciendo a pesar de la controversia que suscitaba.

El Romanticismo y el Realismo

Como ya sabemos, el movimiento cultural del Romanticismo llegó bastante tarde a la Península Ibérica. La caída del absolutismo en 1833 posibilitó la influencia romántica de otros países, lo cual proliferó aún más las traducciones y dió lugar a lo que llamamos “la manía de la traducción“. En palabras de Mesonero Romanos, ” nuestros libros, nuestras modas, nuestros placeres, nuestra industria, nuestras leyes y hasta nuestras opiniones, todo es ahora traducido.” [3]. A pesar de que muchos consideraban esta moda traductiva como una amenaza a la lengua de España, la práctica de la traducción permitió a la nación empaparse de los ideales románticos y evolucionar culturalmente.

De la mano del Realismo, movimiento cultural opuesto a su predecesor, vino la novela. El público objetivo aumentó considerablemente y la traducción durante este periodo se centró casi únicamente en traducir este tipo de obras, sobre todo novelas francesas como “Madame Bovary” o “Los miserables“.

Guerra civil y posguerra

Durante la guerra civil, la traducción estuvo dividida entre la propaganda de la resistencia y los mensajes del bando de Francisco Franco. Tras la finalización del conflicto en 1939 y con la llegada de la dictadura, el arte se vio terriblemente afectado por la censura franquista. Muchas obras fueron directamente prohibidas, y aquellas que se traducían, se traducían según los valores del gobierno del caudillo.  Tras la generalización de la traducción en el siglo anterior, llegamos a una época marcada por la pérdida de la libertad traductiva.

 

Ejemplo de la censura franquista en el cine. Cartel promocional de “La Dama de Trinidad”.

 

De la Transición a nuestro día a día

En 1975, con la muerte de Francisco Franco, se instauró en España la democracia, iniciándose en la península un periodo histórico comúnmente denominado La Transición. Paulatinamente, el arte y la comunicación fueron recuperando su libertad. España fue abriéndose a Europa, lo cual contribuyó al aumento de la demanda traductiva (organizaciones internacionales y europeas, exportación artística…). Asimismo, la educación y la formación de los jóvenes comenzó a adquirir una mejor valía. El mundo de la traducción no fue una excepción, y el aprendizaje de esta profesión se generalizó, desembocando en tareas muy variadas y numerosas especialidades.

Con el paso del tiempo, el avance de las nuevas tecnologías permitió la aplicación de las mismas al proceso traductivo. Fue entonces cuando surgieron las herramientas TAO, un complemento muy útil para el traductor.

 

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BIBLIOGRAFÍA
Francisco Lafarga & Luis Pegenaute (eds.). “Historia de la traducción en España“. Editorial AMBOS MUNDOS SALAMANCA.

  • [1] Van Hoof, H. (1998): “Esquisse pour une histoire de la traduction en Espagne”, en Jieronymus Complutensis. p. 10.
  • [2] Hina Horst: Hacia una teoría de la traducción, p. 186.
  • [3] Mesonero Romanos (1840) : Bocetos de cuadros y costumbres, p. 277-278.

 

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